ASCENSO REAL ZARAGOZA

El día comenzó como un sábado cualquiera, ¿por qué debíamos estar nerviosos?,  la presión por ascender nos acecha desde el mes de julio cuando desembarcamos en tierras mañas. Sin embargo, en el hotel Reino de Aragón, en ese pequeño descanso previo al partido, no pudimos evitar pensar en lo largo y duro que ha sido el año. Entre el sueño y la vigilia, afloraban recuerdos de ilusión por el comienzo de un nuevo proyecto, en una nueva ciudad, con un equipo diferente, en una categoría distinta… pero con los incondicionales de siempre.


Afloraban sensaciones muy diversas, que por deformación profesional, desembocaban en críticas maliciosas, incomprendidas y en la mayoría de las ocasiones infundadas. Nadie dijo que iba a ser fácil, sobre todo si consideramos lo pasado por todos los equipos que han descendido de categoría últimamente, pero como dijo alguno… “el Zaragoza, es el Zaragoza”. Supongo que lo mismo  dijo el seguidor del Atlético de Madrid hace pocas fechas o el de la Real Sociedad, o el del Real Club Celta de Vigo. Nadie dijo que iba a ser fácil, menos mal que seguíamos contando con los incondicionales de siempre.
Aun en un estado de semi-sueño, el raciocinio me permitió acordarme de los resultados tan inestables del comienzo, en el que el equipo parecía perder fuera todo el ímpetu que mostraba en casa. Y todo ello bajo el incesante murmullo de la crítica resultadista, que llegó a generar un eco tan redundante, que hizo dudar si la crítica provenía del entorno o de otros sitios. Recuerdo que ese desconcierto siempre primaron las directrices de los incondicionales de siempre.
Cuando mas lejos de la vigilia creía encontrarme,  paseando por los designios de un mundo lejos del raciocinio…, “Mantendremos el nivel a pesar de la estampida de jugadores”, “el equipo va afrontar el final de liga en un momento físico excelente”, “que bonito sería la posibilidad de ascender en casa con nuestro público”, …un grito estridente me despertó de ese magnífico sueño ¡ZARAGOZA NUNCA SE RINDE!. Casi cien personas a las puertas del hotel, con una temperatura media de 40º, no dejan de animar a su equipo, y me recordaron que no estaba soñando, que hemos mantenido el nivel con una plantilla cortísima, que el equipo lleva 15 partidos sin perder y que hoy tenemos la posibilidad de volver a PRIMERA DIVISIÓN y lo más importante, seguimos teniendo a muestro lado a los incondicionales de siempre.
En ese mismo instante, dejó de ser un sábado cualquiera, para convertirse en el sábado de la consecución del objetivo. No negaremos lo evidente, los 40º temperatura no tenían nada que ver con la sudoración constante por la cercanía del ascenso.  Y el REAL ZARAGOZA… ASCENDIÓ, como vaticinaron los incondicionales de siempre, aquellos que observan cuando parecen no estar, que reman cuando el barco se desacelera y que piensan y fundamentan el consejo.
Lo demás os lo dejo a vuestra imaginación, autobús descapotable, cena con los compañeros, fiesta nocturna y por supuesto noche en vela contestando los múltiples mensajes de felicitación. Y hablando de felicitación, desde estas letras queremos darle nuestra más sincera felicitación a toda la plantilla del Real Zaragoza, y a  aquellos, sin los cuales, VF Sport no podría disfrutar de esto: Marcelino García Toral,  Rubén Uría , y sobre todo a Ismael Fernandez.

La ciencia avanza y nosotros con ella.